martes, 15 de abril de 2014

El azulejo. Tapices cerámicos de Portugal


Los azulejos encargados por D. Teodósio I, V duque de Bragança

Desde el siglo XVI hasta hoy, el arte de revestir los espacios arquitectónicos con azulejos se desarrolló de manera original en Portugal, alcanzando el estatus de Arte, y constituyendo una de las más originales contribuciones de los portugueses a la Cultura Universal.

A lo largo de la historia portuguesa, el azulejo fue el soporte donde quedaron registrados los diferentes imaginarios del país, desde los provenientes de culturas remotas con las que contactaron a lo largo de sus viajes marítimos en la época de los descubrimientos, hasta los diferentes estilos internacionales por los que se vieron influenciados.

La Real Fábrica de Tapices de Madrid ofreció en el año 2007 la exposición titulada Tapices cerámicos de Portugal. El azulejo del siglo XVI al siglo XX, integrada en la V Mostra Portuguesa, donde se hizo un recorrido por cinco siglos de historia de una de las expresiones más importantes de la cultura artística portuguesa. La muestra estuvo compuesta por 48 piezas que explicaban la evolución de técnicas, aplicaciones decorativas, arquitectónicas, los cambios de temas y de discursos en los azulejos a través del tiempo.

El comisario de la exposición Paulo Henriques, quien estuvo acompañado por el Consejero de Cultura de la Embajada de Portugal, Joao de Melo, y por la directora de la Real Fábrica de Tapices, María Dolores Asensi, afirmó que el arte en los azulejos daba tanta libertad a los artistas que allí fue donde mejor se plasmó el imaginario portugués.



El recorrido empezaba en el siglo XVI, cuando Portugal importaba azulejos del sur de España (Sevilla) a petición de catedrales (como la de Coimbra) y de nobles (como los Duques de Braganza) que recibían esas piezas influenciadas por la presencia árabe en la Península Ibérica.

A finales del siglo XVI e inicios del XVII, con producción ya en Lisboa, las iglesias se cubrieron de azulejos de repetición de color liso que, al alternarse, creaban mallas decorativas en las paredes.






Una de las estéticas más conocidas de los azulejos de Portugal afloró en el siglo XVIII, son aquellos pintados en azul cobalto sobre fondo blanco, una influencia de los holandeses que llegaron al país entre 1670 y 1715.


Iglesia de Santa Cruz. Coimbra. Foto: elguisanteverdeproject. 

Sin embargo, el cambio del gusto artístico de los artesanos con el tiempo, notable sobre todo en las molduras, agregó a las piezas también una función narrativa, además de influencias del Rococó, del Neoclásico y nuevos mercados, como Brasil.


Fuente: Universidad de Sevilla.
Con el protagonismo otorgado a los azulejos de repetición de los siglos XVI y XVII, se pretendía identificar la filiación textil de estas producciones cerámicas, del mismo modo que al mirar los azulejos del siglo XVIII se trataba de evidenciar una función suntuaria y figurativa del azulejo, que asumió con frecuencia los esquemas de composición de las tapicerías y que en Portugal sirvieron en ocasiones como elemento sustitutivo del propio tapiz.


Frontal de altar. Lisboa, siglo XVII.

Ya en el siglo XIX los azulejos ganaron las fachadas de los edificios, asumieron la identidad urbana con técnicas semi-industriales e industriales, sin embargo, seguían el objetivo de transmitir ideas, como la creencia en el progreso, según explicó el comisario de la exposición.


Fachada en el Chiado.

La influencia modernista llegó con el siglo XX; de ahí los azulejos pasaron a retratar una Lisboa actual, como la de Paolo Ferreira, producida para la Exposición Internacional de París de 1937, la misma que albergó el Guernica de Picasso.



Paolo Ferreira (1911-1999).
La muestra concluía con la importancia que estos tapices cerámicos mantienen en el panorama actual, estimulada por los artistas plásticos de hoy.

António Dacosta. Estación de metro de Cais do Sodre. Lisboa.
Foto: Fernando Correia de Oliveira.


Fernando Pessoa, por Almada Negreiros. Foto: Museo del Azulejo.







FUENTES.
Real Fábrica de Tapices de Madrid
Museo Nacional do Azulejo de Portugal
V Mostra Portuguesa
















martes, 8 de abril de 2014

Pedro Teixeira




Teixeira y su conocido plano de Madrid quizás sea el responsable de alguno de nuestros gustos y aficiones más peculiares pero sin duda alguna fue el inspirador y la génesis de los contenidos y objetivos de este blog.  

El cartógrafo y cosmógrafo portugués Pedro Teixeira Albernaz nació en Lisboa en 1595 en el seno de una familia de altos funcionarios y cartógrafos. Pedro era nieto de João Teixeira, Canciller Mayor del Reino de Portugal, e hijo de Luis Teixeira, Cosmógrafo Mayor del reino luso

De formación científica y militar, su intensa vida entre Portugal y España estuvo siempre cuajada de aventuras hasta que, a partir de 1619, su espíritu inquieto le llevó definitivamente a Madrid donde fue nombrado por Felipe IV Cosmógrafo Real en 1622 y posteriormente caballero de la Orden de Cristo. Comenzó entonces a trabajar en cartas marítimas y en levantamientos topográficos bajo la tutela de su antiguo maestro João Baptista Lavanha, cosmógrafo, profesor de matemáticas del rey D. Sebastián en Lisboa y posteriormente de Felipe III y Felipe IV en la Academia Real Mathemática de Madrid

Entre sus obras cartográficas más importantes destacamos:


-   Cartografía de los descubrimientos realizados en los estrechos de Magalhães y de San Vicente, realizada entre 1618 y 1619 junto a su hermano João, por mandato del Consejo de Indias y la Junta de Guerra.
-   Descripción del Reyno de Portugal y de los Reynos de Castilla que parten por su frontera, realizada entre 1620 y 1630 como cosmógrafo militar bajo la dirección de João Baptista Lavanha.
-   Descripción de España y de las costas y puertos de sus reynos. Al muy católico y muy poderoso rey don Filipe IIII, Nuestro Señor (1634)
-   Topographia de la Villa de Madrid, grabada en Amsterdam e impresa en Amberes en 1656, seis años antes de morir.





Descripción del Reyno de Portugal y de los Reynos de Castilla, de 
Pedro Teixeira, impreso en Madrid en 1662 (1:660 000).
Fuente: Centro virtual Camões


La Descripción del Reyno de Portugal y de los Reynos de Castilla que parten por su fronteras supuso un prólogo y una pausa en el encargo que le encomendó Felipe IV de describir las costas y puertos del reino. Sólo añadiremos que la precisión de este mapa es de tal magnitud que soporta con un pequeño margen de error la comparación con una cartografía actual realizada casi cuatro siglos después con las técnicas más avanzadas del  S.I.G.


Comparación de la configuración de Portugal según
el mapa de Pedro Teixeira, en rojo,con un mapa
actual. Fuente: Centro virtual Camões




La Descripción de España y de las costas y puertos de sus reynos. Al muy católico y muy poderoso rey don Filipe IIII, Nuestro Señor (1634) consta de un manuscrito y un atlas y constituye el proyecto cartográfico más importante del siglo XVII. Fue un encargo de Felipe IV a Teixeira con fines de defensa militar al tener experiencia bélica, ya que colaboró con la Armada e incluso recibió patente de corso. Está realizado en vitela e iluminado al temple, durante tres años, con vivos colores, tras ocho de trabajos de campo. Es como un viaje virtual por el perímetro costero a vista de pájaro, frontalmente, comenzando desde la desembocadura del Bidasoa hasta el Cabo de Creus, pasando por Portugal, tal como lo vio en la desaparecida colección de mapas de la Torre Dorada del Alcázar el Rey Planeta.


Ría de Pontevedra. Fuente: Os mapas da costa
  galega de PedroTeixeira.1634.
La Descripción del atlas no se imprimió al ser realizado con fines defensivos y permaneció inédita hasta que la reprodujo A. Blázquez en un artículo publicado en el Boletín de la Real Sociedad Geográfica de 1910. El original completo fue descubierto el año 2000 en la Biblioteca Nacional de Viena y publicado recientemente.


Ría da Coruña. Fuente: Os mapas da costa galega
de Pedro Teixeira.1634.





La Topographia de la Villa de Madrid  hace parte de nuestro imaginario juvenil. Cuando estudiábamos los primeros años de carrera, las paredes de nuestra habitación no estaban forradas por los ídolos musicales o deportivos del momento sino por una colección de planos históricos de Madrid. Eran reproducciones adquiridas por poco dinero en la Feria del libro antiguo y de ocasión de Madrid que luego nos ocupábamos de envejecer. 



El Teixeira ocupaba un lugar privilegiado frente a la cama de manera que era la primera y la última visión que teníamos al comenzar y al terminar el día. Este plano, que crea adicción, proporcionaba la ilusión de poder sobrevolar un Madrid prácticamente desaparecido y coincidente con el distrito centro, el nuestro, poder pasear por las calles y plazuelas del Madrid barroco de Gómez de Mora, el que fue escenario del siglo de Oro. Después de él vendrían muchos más planos y proyectos, el gusto por el detalle y el amor por Madrid, esta vez salidas de nuestra mano. 



El Teixeira es el segundo plano más antiguo de Madrid y se puede considerar el más importante de los realizados por el detallismo con que representa, en perspectiva caballera de Sur a Norte a escala aproximada de 1:1.840, las calles y casas de Madrid, incluyendo detalles como fachadas y cubiertas. Está  realizado en veinte planchas de cobre, de 57 x 45 cm cada una, midiendo el total del conjunto 2,85 x 1,80 m.




Teixeira representó en su plano 14 parroquias y 4 anejos, 57 conventos de religiosos y de religiosas, 18 hospitales y colegios religiosos, 10 ermitas y humilladeros. Describió al detalle el Real Alcázar y sus jardines, el palacio del Retiro y sus jardines, nombres particulares de la Villa y sus fuentes ambientados con todo tipo de personajes, la casa de Campo y los molinos, huertas, sembrados, arroyos, lavaderos y pozos de nieve que había en los alrededores de la villa y corte.



Ramón de Mesonero Romanos lo describe así en El Antiguo Madrid:
La minuciosi­dad y exactitud del dibujo son tales que dejan poco que desear, no solo en cuanto a la demostración del giro y disposición de las calles, sino en el alzado de las facha­das y topografía interior de los edificios, pudiendo juzgar de la conciencia con que fue hecho aquel precioso traba­jo por los varios públicos y particulares que aún se con­servan en el mismo estado en que los representa el plano, con la misma repartición de su planta, con el propio número de pisos, puertas y ventanas, y la misma forma general de su ornato arquitectónico.

Este plano sirvió de modelo para otros posteriores como la Planimetría General de Madrid. Igualmente, fue empleado por Juan de Dios Hernández y Jesús Rey Francisco para la construcción de su maqueta, así como la decimonónica de León Gil de Palacio.




El Teixeira es un documento extraordinario de información histórica de Madrid, una herramienta de investigación madrileña con plena vigencia. Pero más allá de su firmitas y de su utilitas innegables, lo que le diferencia de todos los demás es su venustas porque supone un viaje en el tiempo plasmado en imágenes congeladas en 1656 y bellamente dibujadas por quien sólo podía hacerlo, un cartógrafo y matemático portugués, un aventurero con patente de corso y espía al servicio de Su Católica Majestad Felipe IV. Todo un personaje ibérico que supo como engancharnos.






BIBLIOGRAFÍA

El Atlas del Rey Planeta. La “Descripción de España y de las costas y puertos de sus reinos”, de Pedro Teixeira (1634). Felipe Pereda y Fernando Marías. Ed. Nerea. Hondarribia, 2002.

El Plano de Texeira. Mª Isabel Gea Ortigas. Ediciones La Librería. Madrid, 2008.

martes, 1 de abril de 2014

Antonio Ferro


Antonio Ferro (1895-1957) fue periodista, escritor, cronista y político de fuerte personalidad y trayectoria intelectual muy singular. Con sólo veinte años fue el editor de la revista Orpheu, fundada por Fernando Pessoa y Almada Negreiros entre otros, siendo uno de los más elocuentes portavoces de los movimientos de vanguardia al tiempo que defensor del nacionalismo y de la intervención del Estado en la cultura. Abandonó el derecho por el periodismo colaborando desde 1919 en O Jornal, O Século, Diário de Lisboa y Diário de Notícias y dirigiendo en 1921 la revista Ilustração Portuguesa, donde queda patente su carácter nacionalista. 

En 1924 pasa al ámbito internacional al hacer sonadas entrevistas a dictadores, militares e intelectuales nacionalistas europeos para O Século y el Diário de Notícias, entre ellos a MussolinniClémenceau, Maurras, Alfonso XIII, Miguel Primo de Rivera, Poincaré, el general Pétain, Gabriel d’AnnuncioPío XI, que fueron recogidas en su libro Viagem à volta das Ditaduras.




Su obra política se vería ampliada con Prefácio à República Espanhola (1933), en la que pretende hacer una radiografía de la vida pública española mediante la descripción de algunos de sus ilustres personajes, como Marcelino Domingo, José Ortega y Gasset, Indalecio PrietoMiguel de Unamuno. Entonces Ferro ya se sentía identificado con el proyecto salazarista y publica las célebres cinco entrevistas a Salazar en el Diário de Notícias recogidas en Oliveira Salazar. O Homem e a sua obra (1933).



Salazar quedó rendido a su talento y le encargó al año siguiente la creación del Secretariado de Propaganda Nacional. Desde ese cargo intentó crear una política de espíritu que buscaba, por un lado, recuperar las raíces del folclore portugués y, por otro, hacer de algún modo pedagogía del arte moderno, poniendo en práctica su proyecto intervencionista en el arte y la cultura portuguesas. En 1935 crea el Cinema Popular Ambulante y, poco después, el Teatro do Povo.
Su labor fue vista como sospechosa por los intelectuales portugueses de la oposición y con desconfianza por una derecha que temía su osadía. A partir de 1945 su departamento pasó a denominarse Secretariado Nacional de Información y en 1950 abandonó su cargo por el de ministro plenipotenciario en Berna y el de embajador en el Quirinal en 1955. Estuvo casado con la poetisa Fernanda de Castro y fue el padre del escritor Antonio Quadros (al que debemos grandes momentos de lectura sobre la historia de Portugal con su iniciático Portugal: Razón y misterio).




Su relación con la capital de España fue intensa, como hemos visto, pero queremos destacar dos episodios de Antonio Ferro ocurridos entre nosotros relacionados con dos grandes intelectuales y conocedores de la cultura portuguesa: Unamuno y Ramón Gómez de la Serna.

-   En 1930 Unamuno concede en Salamanca una entrevista a Antonio Ferro que es publicada en el Diário de Notícias. Unamuno se muestra en ella contrario a la fragmentación de la península ibérica y propone a los escritores gallegos, catalanes y vascos que escriban en castellano, para poder llegar a un público más amplio. Esta opinión provocó la reacción de Pessoa ampliando el foco de atención no sólo a la realidad ibérica, sino al contexto internacional, respondiendo a Unamuno con estas duras palabras:


El problema de la lengua no importa, porque si a un catalán le gusta escribir en castellano lo hará entonces como lo hace ahora, del mismo modo que un catalán puede escribir en francés y tener un público más amplio. Unamuno ha propuesto: ¿por qué no escribir en castellano? Si se trata de eso, prefiero escribir en inglés, que me proporcionará un público más amplio que el castellano (...) El argumento de Unamuno es, en realidad para escribir en inglés, ya que esa es la lengua más difundida en el mundo. Si me abstuviese de escribir en portugués porque mi público es, en consecuencia, limitado, también puedo escribir en la lengua más difundida de todas. ¿Por qué habría de escribir en castellano? ¿Para que pueda entenderme Unamuno? Es pedir demasiado por tan poco.


Unamuno, el general Sanjurjo, su esposa y Fernández Flores en Estoril.
Foto: ABC  
Hay que apuntar que este desencuentro estuvo precedido por un primer incidente entre ellos cuando, en 1915, Pessoa envió a Unamuno una carta acompañando el envío de la recién salida revista Orpheu en la que afirmaba:


(...) estamos seguros de que en ella (la revista) tendrá la sorpresa de encontrar algo con lo que no se habrá topado en su recorrido a través de las literaturas conocidas. Como somos absolutamente conscientes de nuestra originalidad y de nuestra elevación, no tenemos ningún escrúpulo en decirlo.


Y que obtuvo de Unamuno un simple y cortés agradecimiento por escrito, como era su costumbre en aquellos envíos que no despertaban especialmente su interés.

-   Si hubo un autor portugués entre los amigos de Ramón Gómez de la Serna que merece una atención especial por la intensidad de su relación fue, sin duda, António Ferro. Él es el más citado en los textos de Ramón sobre Portugal y con el que abordó un mayor número de proyectos en común, además de ser, en palabras de José Osório de Oliveira, tal vez el único que sufrió la influencia de la prosa y del espíritu de Ramón. Ferro, aparece en Pombo calificado como gran poeta y en La sagrada cripta de Pombo, donde se reproduce una fotografía suya tomada en el café Martinho, también aparece una referencia al gran António Ferro, lo cual parece subrayar la importancia de la amistad y la admiración demostrada por Ramón hacia el escritor portugués.

Pero la admiración fue mutua como parecen demostrar las ocasiones en que ambos colaboraron en proyectos comunes y la más que posible presencia de la greguería ramoniana en el universo de lecturas del António Ferro autor de libros como Leviana o Teoria da indiferençadonde aparecen colecciones de aforismos que se sitúan muy cerca del espíritu de la greguería. 


En 1924, Ferro afirma en una entrevista a Ramón que cuando en España todavía no sabían bien su nombre [hace referencia a 1915], nosotros ya lo escribíamos correctamente, con todas las letras. La admiración mutua queda bien de manifiesto en las colaboraciones ofrecidas por los dos autores. Así, Gómez de la Serna prefacia la edición definitiva de la novela en fragmentos Leviana (1929), mientras que Ferro escribe unas esclarecedoras páginas que anteceden a la traducción de la novela breve de Ramón La roja (A Ruiva), que ve la luz en Portugal en 1923, donde afirma lo siguiente:

Ramón Gómez de la Serna, acróbata de frases y de ideias, es el gran escritor de la España moderna. Su obra es fuerte, su obra que es un circo de payasos y de juglares, es el triunfo ruidoso y definitivo de la nueva literatura española.
Ramón, artista niño, que todavía no se cansó de poner juguetes en el árbol de navidad de su Arte es uno de los escritores más originales del momento, de los más imprevistos y de los más raros. (…) Ramón Gómez de la Serna que nunca fue un discípulo es hoy un maestro. España, que llevó mucho tiempo en tomarlo en serio, tiene hoy por él el respeto y la ternura que todos los innovadores deben merecer. Es necesario que Portugal también le conozca.





Ramón Gómez de la Serna en "El Ventanal", su estudio de Estoril.


Exterior del estudio de Ramón en Estoril.



AGRADECIMIENTO:
Hipólito de la Torre, catedrático de Historia Contemporánea y buen amigo, quien nos proporcionó este complejo y olvidado personaje.

BIBLIOGRAFÍA:
- Iberia. Introducción a un imperialismo futuro. Fernando Pessoa. Pre-textos. Colección Textos y Pretextos. Valencia, 2013.
- Ramón Gómez De La Serna, António Ferro y la greguería. Antonio Sáez Delgado. Universidade de Évora.
- Tudo pela Nação, nada contra a Nação. Salazar, la creación del secretariado de Propaganda Nacional y la censura. Alberto Pena Rodriguez. Universidad de Vigo.
- Inconformista.info

martes, 25 de marzo de 2014

Joaquim Novais Teixeira


Joaquim Novais Teixeira.
Foto: Manuel Merdes


Nació en Guimarães (Portugal) el 21 de abril de 1899 y fue hombre de siete oficios: escritor, periodista, activista político, crítico literario y de cine, programador cultural, comentador de política internacional y administrador. De gran formación literaria y poética, su espíritu creativo y una intensa voluntad de intervención cívica marcarían su futuro personal y profesional.

En 1919, con veinte años, emigró a Madrid donde trabajó en banca, colaboró en diarios madrileños y desempeñó corresponsalías de diarios y revistas portuguesas. Conoció los mejores círculos intelectuales y artísticos madrileños conviviendo con figuras como Unamuno, García Lorca, Pío Baroja, Díez Canedo, Manuel Azaña, Valle-Inclán, Luis Buñuel (con quien tuvo una relación privilegiada) y su compatriota José Almada Negreiros, quien le retrató junto a su familia, que creó en Madrid.

Claro-oscuro. Retrato de Joaquim Novais
 Teixeira 
y su familia. Almada Negreiros.

Durante su estancia en España y en particular desde la llegada de la dictadura militar de 1926 en Portugal, el periodista intentó ayudar y apoyar a los refugiados opositores al gobierno portugués. La proximidad a los círculos republicanos y progresistas permitió su promoción con la implantación de la República española al ser nombrado Director del Servicio de Prensa extranjera y más tarde Jefe del Servicio de Prensa española, por su amigo el presidente Manuel Azaña

Como Consejero de Largo Caballero, vivió muy intensamente la Guerra Civil española y los textos que entonces publicó constituyen uno de las más notables contribuciones para el conocimiento de aquel periodo intenso y turbulento de la Historia de España. Después de la Guerra se refugió en Francia sin poder regresar a Portugal debido al régimen salazarista.

La invasión de Francia por las tropas alemanas, acabó por llevarle al exilio en Brasil, donde colaboró y dirigió publicaciones de apoyo a los aliados, la Gran Enciclopedia Portuguesa y Brasileña y tradujo las cartas del Padre António Vieira en 1948.
Considerado uno de los mayores especialistas mundiales sobre política internacional de su tiempo, volvió a Francia en abril de 1948, estableciéndose en París y colaborando activamente y representando diarios brasileños. Fueron famosos sus reportajes en Italia, Suiza y sus trabajos sobre la cuestión franco-árabe realizados en Túnez, Argelia y Marruecos. 

En el taller de Helena Vieira da Silva, Arpad Szenes, Fernanda França,
José Augusto-França, Novais Teixeira, António Dacosta.
Foto: 
Fernando Lemos, 1949.

En París se relaciona nuevamente con los círculos culturales y artísticos y con varias figuras de las artes y las letras portuguesas radicadas e Francia como la pareja formada por María Helena Vieira da Silva y Arpad Szenes, José Augusto Fernanda França y António Dacosta, su íntimo amigo.

Estuvo muy relacionado con el cine, siendo uno de los más respetados críticos de su tiempo. Hizo parte de los jurados del Festival de Cannes, Venecia, Berlín, Locarno, São Paulo y Niza (donde se estableció anualmente el Premio Novais Teixeira al mejor cortometraje) y ayudó a divulgar algunas tendencias renovadoras del cine portugués como ocurrió con el estreno en el Festival de Venecia de la película El pintor y la ciudad, de Manoel de Oliveira.

En 1958 tuvo la posibilidad regresar a Portugal desde que saliera cuarenta años antes. Volvía como un prestigioso periodista y promotor de la cultura portuguesa fuera de sus fronteras. Joaquim Novais Teixeira murió en París en diciembre de 1972.


Joaquim Novais Teixeira. Fuente: Tempo Contado


Fuentes del texto: 
António Amaro das Neves
Fernão Rinada

martes, 11 de marzo de 2014

Luís Vaz de Camões



Se cree que el gran poeta del clasicismo Luis Vaz de Camões nació en Lisboa en 1524. Era hijo de Simão Vaz de Camões y de Ana de Sá e Macedo. Estudió humanidades en la universidad de Coimbra, en 1542 volvió a Lisboa donde frecuentó la corte de D. João III revelando en ella su genio poético y de donde tuvo que exiliarse en 1546 debido a una aventura amorosa no conveniente con la dama Catarina de Ataíde. Desde entonces presentó el perfil de un hombre desligado de los convencionalismos, en pos de una vida entregada al arte. 

En 1547 inició su carrera militar sufriendo la pérdida de un ojo en Ceuta y regresando a Lisboa en 1549 donde fue encarcelado tras una reyerta callejera. Al quedar en libertad, tres años después, embarcó para la India. Desde allí le enviaron a Macao aunque en 1558 fue acusado de prevaricación y tuvo que regresar de nuevo a la India. Fue concretamente en Goa donde creó la mayoría de sus obras. 

Al intentar regresar a Portugal desde Macao sobrevivió al naufragio de su barco junto al río Mekong (Vietnam) pereciendo su amada china Dinamene. Se dice que llegó hasta la costa nadando sólo con un brazo para poder salvar en el otro sus manuscritos. Tuvo que permanecer en Mozambique hasta que un amigo y paisano suyo le ayudó económicamente para continuar el viaje de vuelta a su tierra. Llegó en 1569 con el manuscrito del poema épico Os Lusíadas intacto, que se publicó tres años más tarde

En recompensa a los servicios prestados a la patria, el rey D. Sebastián le concedió una modesta pensión que, al llegar tan tarde, no pudo salvar al poeta de la extrema pobreza y la enfermedad.

Su epopeya Os Lusíadas, escrita en diez cantos en octava rima, se inspira tanto en la Eneida, el poema épico de Virgilio, como en Orlando furioso, de Ludovico Ariosto. Enlazadas con la historia del viaje de Vasco da Gama aparecen intensas referencias narrativas y proféticas a otros acontecimientos de la historia de Portugal, y también a determinadas ideas cristianas y humanistas. La obra ensalza las hazañas de los hijos de Lusus, esto es, los lusiadas o portugueses y también refleja la amargura con respecto a los aspectos más crueles del colonialismo. El mismo tono de pesimismo impregna mucha de su lírica y las pocas cartas que nos han llegado.

También escribió cuatro obras de teatro, dos de ellas basadas en modelos clásicos. El tema principal de su poesía es el conflicto entre el amor apasionado y epicúreo y el ideal neoplatónico de amor espiritual. 


Luís de Camões falleció en Lisboa, el 10 de junio de 1580 a los 56 años. Un amigo tuvo que pagar la sepultura. Su tumba, que habría sido colocada cerca del convento de Santa Ana en Lisboa, se perdió en el terremoto de 1755, por lo que se ignora el paradero de sus restos mortales, no estando en ninguno de los dos cenotafios oficiales que le están dedicados actualmente, uno en el monasterio de los Jerónimos y el otro en el Panteón Nacional, ambos en Lisboa.



OBRA

1572- Os Lusíadas


La obra lírica de Camões fue publicada póstumamente al haber sido robado el volumen de sus rimas:

1595 - Amor é fogo que arde sem se ver
1595 - Verdes são os campos
1595 - Que me quereis, perpétuas saudades?
1595 - Sobolos rios que vão
Irme quiero madre

Teatro

1587 - El-Rei Seleuco
1587 - Auto de Filodemo
1587 - Anfitriões
1587 - Indie Occcirente

Uno de sus poemas en castellano Alma mía gentil que partiste

Alma mía gentil, que partiste
tan pronto de esta vida descontenta,
reposa allá en el Cielo eternamente,
y viva yo aquí en la tierra siempre triste.

Si allá en el asiento etéreo, en donde subiste,
memoria de esta vida se consiente,
no te olvides de aquel amor ardiente
que ya en los ojos míos tan puro viste.

Y si vieras que puede merecerte
alguna cosa el dolor que me quedó
del pesar, sin remedio, de perderte;

ruega a Dios que tus años recortó,
que tan pronto de aquí me lleve a verte,
cuán pronto de mis ojos te llevó



UN GRAN RECUERDO EN MADRID, EL PASEO DE CAMOENS (O CAMÕES)


El Paseo de Camoens y Valero en el Parque del Oeste.

El Parque del Oeste es el más antiguo parque público de Madrid. Fue creado en terrenos del antiguo Real Sitio de La Florida, una de las numerosas propiedades de la Corona en torno a Madrid. El Parque del Oeste nació a finales del siglo XIX en un extremo del ensanche burgués para embellecer y oxigenar el nuevo Madrid y como un lugar de esparcimiento público. Situado en un abrupto talud sobre el Manzanares responde al estilo del jardín inglés, de carácter paisajista, y destaca por sus fuertes desniveles, caminos sinuosos, praderas, predominio de las coníferas y magníficas vistas sobre la Sierra. 

Sufrió numerosos destrozos durante la Guerra civil, como los elementos rústicos, historicistas, eclécticos y los propios del reformismo de la Restauración. La reconstrucción posterior de Cecilio Rodríguez respetó el estilo paisajista del parque, pero modificó numerosos aspectos. El Parque del Oeste fue ampliado, tuvo que adaptarse a la gran transformación urbanística del noroeste de la ciudad de los años 50 y desde la década siguiente se fue poblando de monumentos. Nacieron espacios nuevos, como la Rosaleda, los taludes ajardinados del Paseo de Rosales o el Parque de la Tinaja.

Aspecto del Parque del Oeste en 1913.
Foto: Historia Urbana de Madrid.

En recuerdo al gran poeta luso, el parque dedicó su paseo más señorial y amplio, situado en el eje central del parque y siguiendo su cota horizontal. Pensado como paseo de coches, estuvo presidido desde 1913 por la histórica Fuente de la Fama, obra de Pedro de Ribera (1681-1742), procedente de su ubicación original en la plaza de Antón Martín. Desde 1941 esta fuente se encuentra en los Jardines del Arquitecto Ribera, junto al lateral del Museo de Historia de Madrid.


Fuente de la Fama en el Paseo de Camoens y Valero.
Foto: MadridLaCiudad


Inicio del Paseo de Camoens y Valero en
 1913. Foto: Historia Urbana de Madrid.

Desde 1995 el Paseo de Camoens está espectacularmente presidido por la fuente de Villanueva, trasladada desde la glorieta de San Vicente y lugar donde fue inaugurada en 1952. 

Fuente de Villanueva al inicio del Paseo de Camoens.
Foto: Viendo Madrid

El otro extremo del paseo lo remata, desde 1979, la estatua de Miguel Hidalgo (1753-1811), sacerdote y militar mexicano que destacó en la primera etapa de la Guerra de Independencia de México. Está representado recibiendo el homenaje de dos alegorías, la Historia y la Gloria y es una copia de la existente en la Avenida de los Insurgentes de la ciudad de México.







Fuentes: 
Buscabiografías
Poemas del alma
Tierra de Fuego
Historia Urbana de Madrid

jueves, 6 de marzo de 2014

Novedades en torno a las pinturas de Mombello




En una reciente y espléndida conferencia de Mª Teresa Fernández Talaya sobre las Reales Fábricas del Buen Retiro y la Moncloa se han abordado muy de pasada varios aspectos de las pinturas de Mombello, que vimos en la anterior entrada.
Al proyectar el cuadro original del Paso del Prado Paseo de Carlos II, para situar la ermita de San Antonio de los portugueses del Retiro y futuro enclave de la Real Fábrica, Fernández Talaya añadió que había propuesto al Ayuntamiento de Madrid que pujara en la subasta de dichas pinturas para reunir este importante grupo junto a las dos mediocres copias existentes en el Museo de historia de Madrid. Su propuesta no tuvo ningún eco entre la corporación municipal pero, en cambio, la colección si que volvió a suelo español al integrarse en la importante colección de arte de D. Juan Abelló, lo que constituye una buena noticia.

Destacó un detalle muy curioso sobre la pintura del Paseo de Carlos II al observar que la Torrecilla de Música tiene tres pisos en el original mientras que en la copia sólo tiene dos.





Finalizada la conferencia, le planteé el enigma del significado de las pinturas de la Torre de la Parada y del Paseo del Prado entre el Mayorazgo de los Castel Rodrigo a lo que sólo pudo añadir que los Moura poseyeron un cargo administrativo similar al de Alcalde sobre el Real Sitio del Pardo. Esto explicaría, en parte, la presencia de la Torre de la Parada pero nada del resto.

Tampoco he obtenido ninguna aportación nueva sobre el tema por parte de dos docentes (catedrático de Historia Moderna y profesor-investigador) y especialistas en la época de la Universidad Complutense de Madrid. Gracias al último de ellos hemos sabido que está en marcha un proyecto de recuperación de la Cripta de los Castel Rodrigo bajo el monasterio de São Bento (actual Asamblea de la República) de Lisboa.



ARTÍCULOS RELACIONADOS:
- Cristovão de Moura (I)
- Cristovão de Moura (II)
- Cristovão de Moura (y III)
- Las pinturas de Mombello



Agradecimientos

A Mª Teresa Fernández Talaya, Fernando Bouza Álvarez y Santiago Martínez Hernández, por su gran amabilidad y disponibilidad en la aportación de datos.